Estado civil: #Mapmakers

por iminimalistic

Repentinamente el tiempo se detuvo, y fui testigo de como mi memoria hizo un viaje retrospectivo por toda la trayectoria que me ha traído hasta aquí.

Son muchos los sucesos en la vida que me sorprenden frecuentemente, algunas veces por el propio evento pero en gran mayoría por lo inesperado y sus efectos sobre el rumbo que se lleva en el momento. Rumbo, una palabra que no pronunciaba desde hace algunos meses, hasta tal vez años, no por aspecto negativo alguno sino porque sencillamente ya no tiene mayor participación en mi vida. De enseñanzas pasadas recuerdo mucho aquellas citas acerca del deber a trazarnos un “rumbo” definitivo a seguir en dirección a cual fuera o fueran las metas que nos propusiéramos. Y esta si que fue una batalla diaria por entender ya que conforme pasaban los días, cada 24 horas que pasaban mi aproximación a los destinos que me había planteado se hacía más cambiante. Aveces cerca, aveces muy distante, pero confieso que luchaba por mantenerme en “el camino”. Lo cierto es que había mucho ruido de voces dando directrices y millones de consejos, y a la vez mi atención siendo robada por todas las novedades que se revelaban conforme continuaba el trayecto por el paso del tiempo. Lo gracioso del caso era que mayor era mi interés en las cosas que conocía en el camino, cada día era una vivencia diferente, cada día conocía en mi un sentimiento diferente… pero me tocó aprender a disfrutar de todo eso solo. Sencillamente me llegó un momento en el que me cansé de que los adultos conocieran exactamente todo por lo que yo estaba pasando así como todo lo que pensaba y sentía… wao, cuales adivinos todos. Creo que esa precisamente fue la parte que generalmente se conoce como el tiempo de rebeldía. Recuerdo que durante esta etapa fue cuando realicé finalmente que quienes intentaban guiarme esperaban de mí un producto envasado a sus medidas y estándares, capaz de funcionar en las tareas que ellos ya tenían definidas para mi futuro. Era demasiado obvio que mi forma de ver la vida era completamente diferente a la de todos los que me rodeaban, y no precisamente de una forma negativa sino que mi pasión era descubrir lo que me traería cada nuevo día en que abriera los ojos al despertar… descubrir cosas nuevas, aprender de esas cosas y solo caminar por un trayecto no trazado que siempre y aún hoy sigue siendo nuevo en cada paso. Y sin quererlo inicié una aventura de la cual no me arrepiento jamás de haber vivido.

Hace algunos días precisamente hablaba de como todos somos diferentemente iguales y a la vez igualmente diferentes… sí, confuso pero cierto… Lo cierto es que todos pertenecemos a una misma raza, con mismos tipos de características, igual capacidad de pensar y actuar, similar susceptibilidad a enfermedades y afecciones… pero así mismo, todos seguimos trayectos diferentes que tal vez unas que otras veces nos crucemos entre nosotros pero cada trayecto es radicalmente diferente.  Puede que en la diferencia de las vidas de cada uno existan sucesos que con los que otros se identifiquen, pero por más similitud que le busquemos nunca la vida de un individuo será idéntica a la de otro. Puede ser que muchos en los primeros años de nuestras vidas intentemos dibujarnos un rumbo a seguir, en su inicio a corto plazo, pero progresivamente ese plazo se va alargando hasta que queremos trazar una vida entera. Eso es bueno, tener un destino donde querer llegar, tener aspiraciones y metas que alcanzar siembra un alto nivel de voluntad por lograrlo. Sin embargo, no podemos escapar al hecho de que cual sea el camino que sigamos nunca podremos descifrar lo que cada nuevo paso que demos tenga preparado para nosotros. Y precisamente son esas sorpresas las que nos redireccionan aveces el trayecto, y nos vemos en la encrucijada de forzarnos a regresar al camino en que estábamos o nos aventuramos a descubrir nuevos horizontes. No se trata de medir capacidades ni de saber quien es el más osado, será todo el engranaje de valores, virtudes y defectos los que definan hacía donde avanzaremos. Te imaginas que todos optáramos por la misma dirección? Uff, en que mundo más loco del que ya estamos sería en el que viviríamos?

Ser explorador de la vida al detalle tiene beneficios que si sabemos apreciarlos los disfrutaremos por siempre, pero no te voy a mentir, tiene también tragos amargos que en la marcha si aprendemos a saborearlos se convierten en fortalezas para nuestro paladar. Todo dependerá de la pasión con que vivamos cada nuevo instante, hacernos preguntas, buscarles respuestas, comprobar por nosotros mismos las soluciones encontradas y convertir lo descubierto en una nueva enseñanza que se sume al todo que nos mantiene en movimiento. Esa misma pasión será el motor que nos impulse en los tropezones que tengamos, y esta si que es mi parte favorita, aquellos errores que nos quieren cometer por temor a desconocer si conoceremos como resolverlos. Y dime, como resuelves algo que ni siquiera sabes la pregunta? Por que romperse la cabeza temiendo a situaciones que no sabemos ni por que le tememos? Has pensando alguna vez en los errores como hitos para revelarte nuevos retos? Te explico. Soy del pensar que hay dos cosas inevitables en esta vida: morir y que cosas sucedan. La vida se basa en sucesos, en cosas que pasan, pero las mismas pueden ser diferentes tipos y lo cierto es que necesitamos que las mismas se den para nosotros poder avanzar. Cuando cada nueva situación se nos presenta nos corresponde discernir, y en ocasiones nuestras elecciones no son las más apropiadas… no estoy diciendo que siempre que esto suceda es porque nos equivocamos sino que aveces elegimos una opción que nos resulta más laboriosa que otra… Lo importante es analizar cada situación y discernir a conciencia, tener la voluntad de superarnos ante toda adversidad y luchar siempre por resolver las encrucijadas y seguir adelante. Está formula te hará capaz de absorber cuanto conocimiento puedas en tu camino, para que en un futuro al chocar con la misma piedra puedas fácilmente superar dicha prueba y seguir adelante. Ahora, nunca está de más escuchar a quienes ya llevan trayecto por delante, conocer sus experiencias y explorar su conocimiento también será clave para el éxito de tu aventura… y así mismo podrás tu compartir todo aquello aprendido para quienes apenas estén decidiendo si dibujar su propio mapa y seguir un rumbo trazado.

Ser un #mapmaker no se trata de vivir la vida a ciegas y tomar cada día a la ligera simplemente a la deriva. No. #MapMaker se trata de hacer uso del 100% de la capacidad humana que se tenga para conocerse a uno mismo y a la vez descubrir cada mínimo detalle que constituye una vida. Es centrar diferentes pasiones, sin importar cuales sean, pero siempre seguir nuevos trayectos con el afán de dejar huellas positivas que impulsen cambios en beneficio del mundo que nos rodea y que falta por nacer.

La vida es una hermosa pieza musical que no debemos nunca dejar de disfrutar, porque una vez le perdamos el paso al ritmo no hay botón de rewind.

Bendiciones y paz en la Tierra,

@iminimalistic

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