Ya no somos los mismos

Anoche (3/febrero/2012) tuve el honor de asistir a uno de los (2) mejores conciertos en mi vida: Ruben Blades & Orquesta de Roberto Delgado en las escalinatas del Aministration Building, Ciudad de Panamá). Cito la experiencia ya que además de un nivel infinitamente superior de cultura y mensaje aprendido al son de las canciones de este compatriota artista, el hizo mención de una característica ausente pero muy necesaria hoy día en nuestra sociedad, la cual para aquellos que vivieron los años ’70, ’80 y principios de los noventa fue experiencia inolvidable: Antes todo el barrio cuidaba de todo el mundo, antes había aprecio y cariño mutuo entre el prójimo. Lamentablemente yo pertenezco a la era que inicia con el fin de los ’90 y los inicios del tercer milenio que ahora le ha tocado ser testigo de la desaparición de la armonía social mencionada para hoy día respirar un aire de ambición y egoísmo. Sí, es bastante desagradable leer esto pero necesitamos abrir los ojos a la realidad, son tantas las mentiras que al paso de los años nos hemos venido convenciendo que hoy día se han convertido en verdades sin bases, solo superficiales. Los ejemplos saltan a la vista: Hoy día los pequeños hacen comparaciones sociales por color de piel, niños con el mismo nivel de consumismo que los adultos, niños manipuladores del respeto para/con su prójimo como sus parientes… y saben que es lo peor, que los adultos lo dejamos suceder. Todo pasa frente a nuestros ojos, pero preferimos voltear a la vista a otro lado para evitar reconocer el error que nosotros mismo hemos dejado ocurrir. Cuando fue la última vez que nos sentamos en familia, o al menos dedicamos tiempo a cada uno de nuestros familiares para saber como están? No hablo del “Quality Time” barato que tanto se habla por ahí, el tiempo con la familia no tiene título, no debe llevarlo, es nuestro deber que suceda pero sin limites de tiempo ni espacio.

Gente, nos hemos desconectado y esa interrupción nos está costando dolores horribles en nuestras vidas que quedan como heridas abiertas cuando ese familiar se va sin nosotros haberles podido decir cuanto los queríamos, cuanto los amábamos.

El punto es que hemos dejado cambiar nuestras prioridades a voluntad del comercio, que nos enamora al consumismo y deteriora la sana armonía humana. Generalmente los malls están más llenos de personas que las mesas de nuestras casas, eso antes era los fines de semana ahora es practicamente todos los días amigos.

Hasta el momento he dado un vistazo a la situación en un nivel personal de cada familia/persona, pero todo lo que les he descrito ya ha alcanzado un alto costo para nuestro país. Ese mismo virus que infectó el seno de nuestros hogares, luego la convivencia con nuestros vecinos se propagó a todos los rincones de nuestro Panamá provocando una carencia de bienestar social y apoyo mutuo al defender nuestro país de las tiranías capitalistas.

Hoy día se repite cada vez más aquel episodio donde las ambiciones materialistas de algunos pocos gobernantes, políticos y empresarios segregan a nuestro pueblo en grupos que apoyan y los que están en contra de una manera violenta e incomunicada llevándonos al extremo de la anarquía social.

Para muestra:

Muchos al ver estas fotos dirán que nada de lo que allí sucede les afecta directamente, o que prefieren no involucrarse por que al final todo siempre termina igual… A quienes son capaces de dar esa afirmación espero que tengan la misma moral para repetírsela a sus hijos cuando algún día les pregunten.

Señores, vivimos en un mismo país, en una misma tierra donde todos, absolutamente todos somos iguales. Vivimos en una sociedad donde nosotros somos los protagonistas y los principales ejecutores del futuro, entonces, por qué habríamos de dar la espalda a los problemas que distorsionan esa prosperidad a la que todos aspiramos?

Por último solo quiero invitarte a dedicar un tiempo de meditación para discernir tu posición ante el futuro que quieres para tu país y para tus hijos. El tiempo avanza, pero nosotros la evolución está en nuestras manos.

Un fuerte abrazo, los quiero sinceramente porque compartimos una hermosa tierra llamada Panamá, porque somos iguales y porque me importan.

Bendiciones,

@iminimalistic

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