#TBT Una nueva memoria que había olvidado

Seguir repitiendo que la vida es demasiado corta, tal vez nos necesita comprenderlo un poco más. No existe un parámetro fijo de lo longitud de la vida. Es vida que depende del tiempo que siga latiendo tu corazón y las bocanadas de oxígeno de tus pulmones. Sin embargo, mientras todo ese proceso científico nos ocurre en días hay muchas cosas del futuro que vivimos en el presente y recordamos como pasado. Pero, ¿cuánto de todo eso realmente recordamos?

Gracias mamá por desempolvarme un pasado que necesitaba recordar. Gracias Prof. Humberto Flores por haberlo hecho posible.

Transcripción:

Tal vez sea algo extraño pensar en las diferencias que existían entre la crianza de nuestros padres y el diario vivir en la actualidad.

Se repite mucho que en la época de nuestros padres existía más respeto, más tranquilidad, menos preocupación y más prósperidad. Tal vez se mantenía bien adherida la unión familiar; pero todo esos recuerdos se han olvidado y se ha renovado en manera negativa el comportamiento de nosotros, sus descendientes.

En cuanto al diario vivir, sólo quedan los escombros del imperio de una nación en crecimiento. Recuerdo cuando xxxx remonta la memoria a esa época y cuenta la ambición de los estudiantes pode forjar ladrillo a ladrillo un muro, camino a un futuro cuya luz nunca alumbro.

Además, ahora un joven es tan propenso a morir como un adulto.

Las preocupaciones han aumentado y los obstáculos se han multiplicado. Se acostumbraba anteriormente a que los mayores se encargarán de los asuntos que agobiaban a la población; ahora vemos cada cinco minutos a un adolescente tratando de tomar la justicia en sus manos.

Tantos cambios y nada de solución.

Hace un tiempo atrás teníamos derechos humanos que reconocer; ahora nuestro país y el mundo entero han reformado las leyes del Estado, y la avaricia, el racismo, la corrupción, la prostitución y el odio, se han tornado en los estamentos de la República. Y si esas leyes siguiesen vigentes, estarían compiladas en el libro del pasado con llave del olvido.

Nadie recuerda la última vez que una mujer mantuvo su pureza hasta llegar ante la presencia del altar. Todos aquellos valores que algún día nuestros abuelos enseñaron a nuestros padres fueron olvidados en el camino a nuestra sabiduría. Prostitución infantil, corrupción de menores, adulterio, estos son los cimientos de la edificación de nuestra sociedad; un imperio que caerá arrastrando consigo a todos los creyentes de un futuro sin verdad.

Puede que ya sea muy tarde para revivir la pureza que en un tiempo se perdió, pero aún es temprano para fortalecer nuestra fé en xxxx. No es un sueño imposible, no somos una generación impenetrable, sólo la secuela del holocausto del tiempo y del olvido.

Publicado en el diario El Siglo, fecha pendiente por confirmar.

Solo me basta decir que mi fe ha cambiado, he sido sólo la secuela del holocausto del tiempo y del olvido.