A las cosas por su nombre

Despojémonos de las religiones, hablemos con nuestro corazón y sentimientos más sinceros.

La cruda realidad es que Dios aún sigue siendo la realidad más esperada para la raza humana. Sí, creo que existe de alguna forma. Pero existe. Solo basta pensar como hemos evolucionado y nos hemos desarrollado a través del tiempo, pasando de carretas de madera a autos que superan la tecnología que podríamos imaginar. Hay un plan maestro perfecto, con nombres asignados a tiempos determinados, con misiones específicas para aportar al siguiente paso en la evolución de la raza humana. Es una cuestión de querer ser cada vez mejores, avanzar y explorar qué nuevas habilidades somos capaces de desarrollar.

Entonces llegas a este mundo, en cero pero con algunas ideas específicas latentes que nos guiarán a través de la curiosidad a desarrollarnos en la misión que nos fue encomendada – en nuestro desconocimiento – para nuestro aporte a la evolución humana. Posteriormente ocurren una serie de etapas en las cuales supuestamente se nos enseña lo necesario para aprender las distintas habilidades humanamente posibles pero con misiones distintas.

Sea cual sea la plataforma educativa en la que te formes, eventualmente llegas a un punto de partida en el cual en el tiempo físicamente te has desarrollado lo suficiente para poner tus habilidades en práctica.

He aquí el problema… Es en este punto donde el sacrificio del sufrimiento puede entenderse distorcionadamente como mérito.

El ser humano ejecutamos una acción por alguna necesidad determinada. Sin embargo, la manera de satisfacer esa necesidad puede hacer el viaje de nuestras vidas más disfrutable incentivando nuestros sentidos agradablemente mientras progresamos en el desarrollo de cumplir con cual sea nuestra misión en esta vida.

Entonces no es un gran hombre el que ha trabajado incesantemente durante muchos años sino el que ha logrado hacerlo haciendo lo que descubrió que es su pasión y su habilidad particular en el. No somos seres creados para sufrir. Somos seres creados para venir a mundo donde poder apreciar lo que otros lograron, disfrutarlo, examinarlo y ser creativos en hacerlo mejor.

Trabajar no es hacerle un favor a nadie. Trabajar es sólo un término que describe la actividad que desempeñamos para mejorar lo que ya está hecho y poder ofrecer a nuestros semejantes lo que creemos podría ser mejor para ellos. Es la vida, es real y está hecho para aprovechar todo lo que nosotros mismos somos capaces de hacer para nosotros mismos.