Nuestros verdaderos #PanamaPapers

Qué tal si dejamos de jugar a los abogados, fiscales y jueces disque elaborando argumentos para defender a unos y proteger a otros en un juego que solo sus personajes siempre han sabido resolver con unas copas de cognac, caviares, putas y habanos.

Abramos los ojos y hagamos frente a nuestros verdaderos trapos sucios:

  • El envoltorio de galletas que tiraste al piso después de comerlas.
  • No ir a trabajar cuando no tienes dolor ni en el dedo meñique.
  • Los aguacates que le regateaste al productor cuando los fuiste a comprar.
  • Pedirle trabajar para ti a alguien de gratis.
  • Cambiarte de partido político por conveniencia económica.
  • El dolar que te dieron de más en el cambio y no lo devolviste.
  • Cuando conducías y diste un giro sin poner las intermitentes.
  • Trabajar en un call center de farsas políticas.
  • Dejar la manguera de agua abierta mientras lavas el auto.
  • Conducir después de haber ingerido alcohol.
  • Desacreditar a alguien hablando a sus espaldas.

Son demasiadas cosas aparentemente insignificantes pero que convertidas en costumbre son hoy día la raíz de todos nuestros demonios como pueblo.

Tal vez estas mismas cosas también las hagan como costumbre en otros países, pero yo vivo en Panamá y es mi casa. Los trapos sucios se lavan en casa.

Esto sí lo posidemos cambiar. Nosotros mismos. Ya mismo.

Empecemos.